Memoria visual

Media Sevilla mira hacia el río con esperanza y hacia la trasera de mi edificio con indignación. Ayer amanecía con una pintada que denunciaba “aki vive un asesino”. Días antes me comentaban entre susurros que un vecino le vió entrar de noche en la casa sacudiéndose la ropa y que poco más tarde otros le vieron sacar la silla de ruedas de su madre del trastero. Habían sido novios y ella había desaparecido.

La mención de la silla me trajo una estampa que ví muchas veces. Una mujer impedida con rasgos de enana, que circulaba con una silla a motor por la carretera. Yo era pequeña y me maravillaba que pudiera ir por la carretera con los coches silbándole suavemente al lado. A mí me vigilaban desde la ventana cuando quería cruzar al kiosco y tenía que avisar a casa cada vez que quería hacerlo.

Ella iba y venía por las calles vendiendo cupones, hablando con todo el mundo y aunque se notaba a leguas que tenía malas pulgas, a mí me gustaba. En Feria se ponía el traje de gitana y un clavel en lo alto de la cabeza, y así se pasaba la semana, vendiendo la suerte entre volantes. Ella era esclava de la suya, pero no lo parecía.

La última imagen que recuerdo está asociada a un pensamiento. Era tarde en la noche y la ví llegar como siempre, por la carretera, bordeando los coches aparcados a la vera del parque. Su marido o su novio caminaba en la acera, alto y desgarbado. Ella se conducía llevando un niño pequeño sobre sus rodillas. Era una estampa majestuosa y grotesca. Por aquella época las embarazadas para mí sólo podían ser jóvenes, guapas y sanas, ya que sólo las más fuertes podrían soportar una cosa tan cruel y devastadora como dar a luz. Sin embargo ese niño era tan guapo y parecía tan sano, que pensé que la vida era puro milagro. Naturaleza obstinada para la que todo es posible.

Diecisiete años más tarde su fotografía inunda los periódicos, la televisión y la red ilustrando la historia más triste que se pueda imaginar para un chico de veinte años. Y yo, extrañamente, cada vez que la miro sigo viendo a ese niño.