Ordinary Woman

Hoy he sentido miedo volviendo a casa

el pretendido camino de baldosas amarillas

se ha descubierto como un campo de minas.

Me he sentido indefensa al girar cada esquina

escuchando en mis pasos el eco de otros pasos

hoy me he sentido frágil, desnuda en los silencios

y he maldecido la sonrisa segura

el gesto indiferente, valiente y audaz

que tranquiliza a quien pregunta

si no desearía

andar en compañía.

Cada tres noes que digo esconden un sí

que pasa desapercibido sin pena ni gloria

para amigos, pasados y futuros amantes.

Soy una mentirosa, una hábil escapista

del tejado el violinista

la gata que baila sobre un skycraper de zinc.

Hoy hubiera vendido los besos y abrazos

que guardo para quien quiera que sea que sepa apreciarlos

por un faro-beso en la oscuridad

la mano en la cintura,

por una noche ser

la reina de la casa

la dueña de la cama

el abrazo que no quieres

morir sin conocer.

Pero no soy un pretérito imperfecto

del modo subjuntivo

soy un presente tozudo

latente de futuro.

Cuando he llegado a casa

he soltado la autocompasión, los anhelos,

la pena, la pesadumbre y el bolso

he calmado el hambre

ungido los pies

y conjurado el sueño

para espantar al fantasma que insiste

en que no existe

antídoto para esta soledad.