Dirigentes en la sombra.

Hoy he sentido agradecimiento y un profundo respeto por todas aquellas personas que sin saberlo, mueven el mundo.

Las madres que se ocupan de mantener completa la nevera y cocinan sin reservas para mantener alejado el fantasma de su inevitable ausencia.

Los padres que comparten los secretos del cuidado del coche, el arte del taladro, la declaración de hacienda, la negociación en el banco.

Las tías y las cuñadas que detallan los escarceos y aventuras de los hijos adolescentes, para que mañana y sea lo que sea en lo que se conviertan, tus primos y sobrinos no te sean indiferentes ni extraños a pesar de no haber compartido más que cenas y eventos de calendario.

Las abuelas que con sus historias, te conceden un pasado y sin resistencias te entregan el testigo del presente otorgándote el manejo de su móvil.

Los amigos que hacen fotos y graban videos, para tenerte y para teneros en la memoria en todas sus formas, más allá del tiempo y los acuerdos imprecisos de la amistad.

Los valientes que celebran bodas, tienen hijos, empresas, deudas y compran lotería de Navidad. Cada preocupación multiplica por mil el deseo y su fuerza de voluntad y a los miedosos nos muestran otros finales posibles.

Los comerciantes de mi calle que pase lo que pase en sus haberes contables, mantienen sus tiendas iluminadas y la seducción en sus escaparates, regalándome como el mejor alcalde posible, un camino de baldosas amarillas a casa.

Los que tocan y escuchan música en casa, dejándola escapar por la ventana. Nunca sabrán a cuantas escenas habrán puesto banda sonora.

Las caras conocidas, los turistas y la gente que conversa y te pregunta en la calle, porque tienen el poder de hacerte visible e invisible en un minuto.

En definitiva, hoy he sentido agradecimiento y un profundo respeto por todas aquellas personas que, mientras yo contemplo, mueven el mundo.